miércoles, 19 de noviembre de 2014

ESTACIÓN DE VIDA

"La vida es una enorme noria que da mil vueltas en un girar loco y sin sentido. Vuelve a su punto de partida en innumerables ocasiones, desconociendo los motivos. Pensar o no pensar en todo ello, temerlo o ignorarlo, no hará que te alejes de tus miedos o que finalmente te atrapen."
Samarcanda.
ESTACIÓN DE VIDA

Tenía yo diecisiete años por aquella época cuando, por motivos de trabajo,  frecuentaba junto a mi madre la estación de Francia de Barcelona. Nunca me tropezaba con las mismas personas corriendo con prisas por el gris azulado paisaje que ofrecía el lugar.
Solo una permanecía allí sentada en el andén invariablemente. A menudo la observaba de reojo sin atreverme a indagar más allá de su presencia, reconozco que me turbaba
por lo que intuía de ella; una vida desgraciada, quizá a golpe de sinsabores y desdichas ¡Quién sabe! Yo imaginaba eso…
Se trataba de una anciana que vendía décimos de lotería. Sus gestos lentos y torpes debido a los años y su semblante abatido dejaban paso a un sentimiento de tristeza que estremecía. Apenas era capaz de mirar sus ojos o me atrevía a observar esas manos vencidas por el tiempo cuando alargaba amablemente un décimo al pasajero de turno.
Los años pasan y las vidas cambian, pero nunca logré olvidar a aquella anciana.  Y cuantas veces pensé: Dios ¡Que esa soledad nunca me atrape!...
Una voz apresurada me sacó de mis gastados pensamientos. Tirando de mi manga repetía:

-¡Señora, señora, que se me va el tren! Uno que acabe en cinco, por favor.

©Samarcanda Cuentos-Ángeles
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