sábado, 31 de enero de 2015

Por qué Escribo

Cuando escribir es parte de tu vida y tu andadura diaria, simplemente es un pedazo de ti misma.
Imagen: Vladimir Fedotko

POR QUÉ ESCRIBO...

ESE NECESARIO PLACER


Necesito de las letras
compañía inseparable,
las palabras que me guardo,
serán voz cuando no hable.

Dulce placer me retiene,
 a mis musas amarrada,
pluma y papel me sostiene,
a esta mano encadenada.

Escribir es mi mesura
la que mi mente contiene,
donde el valor perdura
y mi fuerza sobreviene.

En mi vida es equilibrio
 razón que siempre me asiste,
cuando la paz no controlo,
cuando mi mundo no existe.

Certeras musas  convierten,
 estela de tinta y seda,
sentimientos que revierten,
este corazón que espera.

Me faltaría la vida,
si renuncio al fuego eterno,
que me provoca la  mente,
que me libera este infierno.

Y solo basta una pluma,
para expresar lo que siento,
letra a letra todo suma,
yo al corazón nunca miento.


©Samarcanda Cuentos.-Ángeles.

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miércoles, 28 de enero de 2015

Segundas Oportunidades

"La vida en si son oportunidades a las que algunos se niegan. Por miedo a sufrir, por temor al rechazo, por fracasar. Pero si no nos damos esa oportunidad, de un modo u otro ya has perdido." Samarcanda.

Imagen: Wojciech Magierski 

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hacía mucho tiempo que había renunciado a vivir, ya apenas recordaba mis sueños y como si de un presagio se tratará mi nombre, Soledad, evocaba todo lo que había sido mi vida ¿Dónde quedó aquella bonita historia, donde amar debió ser nuestro principal gozo y estandarte? Nunca conseguimos que lo fuera y después de tantos años, no me quedaban esperanzas, ni fuerzas. El amor se esfumó antes de nacer. El embrujo que debía cautivarnos quedó reducido a un puñado de páginas rotas en un libro vacío. Cada capítulo era una desilusión, que a golpe de mentiras, mató una incipiente pasión que intentaba subsistir sin éxito. Triste soneto de enamorados, donde nada fue verdad. 


Y entonces como en un inciso a tanto desencanto, apareció él y una maravillosa música sonó en mis oídos. No quería, no debía escucharla, pero poco a poco se fue convirtiendo en un hechizo de luz entre tanta sombra. Exánime y derrotada, tampoco me atreví a creerlo, no podía esperar ya que el amor rondara mi alma y los ribetes de mis ojos, teñidos siempre de lágrimas florecieran con una nueva ilusión. 

-Desafío de amor a tanto desamor…–pensé.

El miedo a sufrir se batía en duelo con mis ansias. Él no se merecía este corazón de piedra y tanta impedimenta a cuestas, hacía que la mochila pesara demasiado. Rafa sin embargo, siguió insistiendo, intentando atravesar esa barrera que se interponía entre sus deseos y mis temores. Por fin ese remanso de agua cristalina que adivinaba tras sus ojos, ganó la batalla y me dejé llevar envuelta en un éxtasis no esperado, pero enormemente deseado. La paz ansiada llegaba por fin a mi vida. 
-¡Las segundas oportunidades existen! –aseveré con una amplia sonrisa.


©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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miércoles, 21 de enero de 2015

El Tiempo es Sabio

CARTAS AL CORAZÓN
<<Con los años aprendes a ser consecuente, a olvidar envidias, mentiras y prepotencias. Aprendes, que debes huir de ese camino que conduce a la soledad y a la impotencia, pero sobre todo, dejar a un lado a los que arremeten contra los demás para sentirse mejor.>> 
Samarcanda.
EL TIEMPO ES SABIO. 
Como decirte Corazón que el tiempo es sabio, que me ha enseñado muchas cosas; es el que ha conseguido finalmente reconciliarme con mis dudas y mis sentimientos. Me ha enseñado a no odiar, a perdonar a aquellos que no lo hacen conmigo. A no guardar rencores, porque duelen, castigan y yo ya no tengo espacio, ni necesidad de sentir resentimiento por nadie. Tampoco me compensa, la verdad. 
El tiempo me ha enseñado a vivir con la conciencia tranquila, porque dicen que es la mejor almohada donde reposar tu descanso. A vaciar mi mente de pensamientos ingratos y negativos, porque lo único que pueden hacerte es más daño y de daños y heridas está el fardo lleno. A pasar página porque la vida es demasiado corta como para desperdiciarla con antiguos rencores. A buscar la paz y la armonía por encima de cualquier otra cosa, a sentirme ante todo en paz conmigo misma.

El tiempo me ha enseñado a ser paciente, porque la paciencia otorga tranquilidad al alma y ayuda a respetar las decisiones de los demás. La impaciencia, por el contrario, trae consigo decisiones apresuradas de las que puedes arrepentirte luego.
A no imponer mí presencia a aquel que no la aprecia. Me ha enseñado a que no merece la pena conservar lastres innecesarios, pues en la vida hay que transitar livianos de ánimo y espíritu. El tiempo me ha enseñado que los hechos que acontecen, te otorgan la oportunidad de decidir quien permanece a tu lado, no porque no hayan sido importantes en un instante determinado, si no porque sería imposible hacerte acompañar por cada uno de los “actores de reparto” de nuestra vida.  Cada persona llega a ella en el justo momento, y parte, cuando ya ha pasado esa justa necesidad. Aunque los habrá sin duda que no significarán más que una china en tu zapato, un error que has de intentar perdonar perdonarte–  e incluso disculparles si es posible.

Aun así, después de asumir tantas cosas, debo reconocerme un punto de rebeldía pues me sigue costando perdonar la deslealtad, la ingratitud y la mentira, en todo caso prometo intentarlo. Aunque no sé, quizá mejor sería olvidar a los que no se merecen el cariño y la entrega que uno ofrece con generosidad.
Es cierto que no se puede tener todo en la vida y es de agradecidos apreciar lo que se te ofrece pródigamente, lo que te ha entregado la vida a cambio de tus desvelos. Por ello adoro lo que poseo en cuanto a cariños se refiere, creo que he tenido mucha fortuna, después de tantos desafectos. Echo en falta a que no decirlo–  algunos cariños que desearía haber podido retener –o conseguir– a pesar de mi empeño y tesón. Simplemente no fue posible y ya los he dado por perdidos. No puedo seguir fustigándome. Mi conciencia, no obstante,  me dice que siempre hice todo lo que estuvo en mi  mano, pero debo entender que no siempre te querrán con la misma intensidad, más aun, que posiblemente algunos te alejaran con la máxima indiferencia; y debo aceptarlo.

Me falta salud, pero como digo, no es posible ser merecedor de todo cuanto deseas… tampoco sería justo. Si, el tiempo es sabio, poniendo cada cosa y a cada cual en su lugar. Sería aquello que algunos llaman Karma.
Y esa sensación es la que consigue hacerme sentir feliz y en paz, por eso mismo los que se empeñan en derribar todo a su paso, entiendo que tendrán el peor de los castigos: La soledad y el olvido.
Y a propósito de esa gente prepotente y soberbia, sin empatía, recuerdo esta frase de Abraham Lincoln: 
“Se puede engañar a todos alguna vez, engañar a algunos siempre, pero es imposible engañar a todos… siempre"  ... Con esa certeza me quedo.

©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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lunes, 19 de enero de 2015

Nadando entre Desesperanza

Siempre habrá historias de mentiras en  mundo de silencios y promesas vacías. a veces es necesario ponerse en la piel de mujeres valientes, que no tienen oportunidad de gritar su tragedia. mujeres que viven un verdadero calvario de apariencias y miedos.
Samarcanda.

Vídeo del poema: Declamación a cargo de Juan Izquierdo


NADANDO ENTRE DESESPERANZA


Me encontré entonces, 
en medio de aquél océano de sacudidas
donde miles de pedazos
se iban desgajando de mi misma, 
de igual modo que si fuera puro cristal.
Más aun,
vidrio barato que salta por los aires 
convertido en mil añicos.

Ni una súplica, ni un lamento,
nada sale ya de mis adentros,
despeñada por una ladera invisible,
viajo hasta la mar, desaparezco. 
Se destruye inerte mi cuerpo
se desmorona...

Y me asaltan todas las dudas,
soy disfraz, pura quimera.
Soy una vida que perece.
Desocupada de afectos, desespero,
inamovible permanezco,
anclada a un pasado soñoliento.
Nuevamente me ha mentido,
la puerta no se abrirá.

Somos víctima y verdugo,
como pez sin agua sobrevivo,
él, no me dejará marchar.
Mientras una promesa miente,
el entorno -el engañoso entorno-
mudará de nuevo para ser idéntico
por enésima vez.

©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
Imagen: Caras Ionut

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lunes, 12 de enero de 2015

Los Fantasmas no Existen

Un poquito de suspense: Tú sabes que hay algo. Todos lo intuyen. Dicen no creer, pero se mantienen vigilantes. ¿Qué sucedió en la Puerta nº 13? !Que hay tras ella? Si lo descubres, no digas nada, no van a creerte !O quizá si!!...
Samarcanda
LOS FANTASMAS NO EXISTEN
En el pueblo se conocía como la puerta nº 13. Cuando pasabas delante, una fría sombra te recorría imperceptible. La vieja casa de los Roman, pertenecía a los antepasados de una larga estirpe de meigas y hechiceros. Allí se llevaron a cabo horribles sacrificios –eso decían-.


Aunque como siempre ocurre, esas historias acaban degradándose, convertidas tan solo en antiguas leyendas que ni los moradores de la zona se creen. La casona permanecía cerrada desde los años cuarenta y aunque nadie se acercaba a la enorme puerta, esta se mantenía intacta. El paso del tiempo no hacía mella en las piedras, ni la humedad rezumaba a través de la madera como sería lo esperado.

El día amaneció gélido. Me calé el sombrero hasta los ojos y por una vez no crucé la calle al pasar ante la funesta puerta. Levanté la vista y vi la sangre resbalando desde la ventana. Oscura y brillante –que cuajada ya- se pegaba a las blancas paredes. Dentro se escuchaban aterradores gritos. No daba crédito a lo que veían mis ojos y escuchaban mis oídos. Quise entrar, empujar aquella puerta maldita y descubrir que se escondía tras ella. El pánico se cebo en mí, atiné únicamente a correr hasta el cuartelillo. Preso de la excitación no acertaba con las explicaciones y el guardia aceptó acompañarme. No había voces, mucho menos sangre en las ventanas. Paralizado guarde silencio, sin intentar convencerle. Nadie iba a creerme. Sin embargo en mi móvil, una irrefutable imagen decía todo lo contrario.
©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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viernes, 9 de enero de 2015

La Puerta Del Corazón

"Pequeños cuentos a veces no son más que la metáfora de la propia vida que guarda en su esencia una lección, una moraleja que no debemos olvidar. Los cambios -los colores y números en este caso- los ponemos cada uno, a lo largo de nuestro camino. De nosotros depende que sean bellas mariposas o negros cuervos lo que albergue nuestro corazón."
Samarcanda
Imagen: Christian Schloe

LA PUERTA DEL CORAZÓN

...Los corazones tienen puertas, las hay de infinitos colores y llevan números para que antes de entrar las reconozcamos.

-¿Y  me vas enseñar ese catalogo mágico que tienes con todas ellas, mami?

-Por supuesto, mi vida, es bueno conocerlas, saber que puede depararte el destino tras cada
una. Cuanto más clara sea la puerta, el corazón será más puro y tierno. Las blancas por ejemplo, pertenecen a niños como tú, son los que han muerto muy pequeñitos sin haber podido añadir a su impoluto color ningún aderezo.

-Y los números mami?

-También son muy importantes, cada uno tiene un significado especial. Los hay bonitos y
 bailarines, que nos recuerdan a animales, como los dos patitos. Sin embargo hay otros de los que mejor salir corriendo.

-Uy!! Esta puerta no me gusta nada mami. ¡Da hasta miedo!

-Si cariño veo que lo vas entendiendo, está es una mala puerta. No solo porque es oscura y tenebrosa, con aderezos de oxidado metal, también por el número que porta, el 13 trae mal presagio. Pertenece a un corazón egoísta y vacío; sin sentimientos. A lo largo de tu vida,
encontrarás muchas así. Gente que solo quiere hacer dañar a los demás porque no se siente bien consigo mismo, llevando el mal allá donde van. De estas puertas debes alejarte siempre.

-Y entonces la mía ¿De qué color es?

-Tu número es  un 15, una niña bonita como tú. Puerta blanca, de corazones rosa. A partir de ahora, deberás luchar para que apenas cambie a lo largo de tu vida.

©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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martes, 6 de enero de 2015

Carta a los Reyes Magos

CARTAS AL  CORAZÓN
La época navideña que ya acaba, parece ser el mejor momento de espera y deseo de todo aquello que más necesitamos y anhelamos. Nunca me gustó la parte consumista y frívola que la acompaña pero si ese mensaje constante de compartir con tus seres más queridos y entre todos hacer de nuestro quehacer diario  algo importante y con sentido. Esta CARTA simbólica es eso mismo, un deseo interior lleno de esperanza. 
Samarcanda.

CARTA A LOS REYES MAGOS
Queridos Reyes Magos, ya saben que nunca les escribo cartas en estas fechas, puede que sea porque mis peticiones no sean sencillas de conseguir o quizá porque sigo aferrada a la ilusión y la esperanza. Me he esforzado mucho en tenerlas como amigas y aliadas, será por eso que año tras año deseo que el nuevo que llega, me sorprenda por si mismo, sin esperar nada. Sin embargo en esta ocasión he querido alterar esa costumbre y probar un nuevo sistema, ya que el actual no me ha dado los resultados que anhelaba. Los años se suceden y esos ruegos íntimos e internos no son escuchados. ¡Tonta de mi! Pensaba que no era necesaria una carta.
Nunca pediría nada material, necesito bien poca cosa la verdad, aunque una holgura económica no me vendría nada mal, la cosa esta chunga, chunga. Pero no, no es eso lo que voy a pedirles. A ver si pueden hablar con mi SALUD, que en algún sitio se habrá quedado dormida y ya son muchos Reyes que siento que me ha olvidado por completo, sin ella, la verdad es que el resto de regalos que puedan enviarme, posiblemente, no pueda disfrutarlos. Por supuesto la salud de mis seres queridos, aunque estos parece que andan algo más despiertos que el que me tocó a mí en suerte.
Poca cosa más, aparte de que no nos falte el cariño del que ya somos poseedores, pues sin él, lo cierto es que también se convertiría en una dura labor tirar de este carro que a menudo cuesta tantos sudores, como si de piedras viniera cargado. Lo he pensado y no creo que sea carbón ¡Ojala! porque con seguridad el esfuerzo sería menos.
Perdonen ustedes el retraso, no necesito recibirlo hoy mismo, pueden tomarse todo el año para hacerlo efectivo. Mi agradecimiento será el mismo. Saludos para los tres y hasta el año que viene.

©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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sábado, 3 de enero de 2015

El Ayer de los Valientes

<<Mirar atrás lo imprescindible y solo para agarrarte a esas lecciones que la vida nos va dejando al paso. >>
Samarcanda

EL AYER DE LOS VALIENTES

¡Qué te voy a contar Corazón! En ocasiones la rodilla se dobla y el paso firme que te acompañaba parece girar infiel a tu voluntad. Pero entonces  en un instante la compostura vuelve y los deseos de no dejarse abatir, ganan terreno y vencen… ¡Lo has conseguido de nuevo!
Muchas veces he deseado pensar que el ayer no existe, convencerme que es así para sobrevivir, vencer al miedo. Los recuerdos atenazan, empujan y las heridas no cierran. Siguen ahí perennes, por mucho que intentes esquivarlas, solo cuando llega el momento en el que decides que ese tiempo de silencio ya no estremece, ni espantan esas noches eternas. Que todo eso se fue, arrastrando rescoldos y arenas sepultadas solo entonces eres capaz de empezar de cero. El ayer no dependerá nunca de ti; el presente sí. Puedes hacer de él, un impasse o un compás para bailar ese otro ritmo que ahora solo marcas tú. Es la libertad ganada a fuerza de esperas mudas… calladas a la fuerza.

Y de repente, las sombras se hacen luz, la felicidad parece cercana y tangible. Vuelan los deseos plácidamente y se posan en tu mano para indicarte el camino, para empujarte con ternura y llevarte al borde mismo de la vida soñada, ansiada. Aunque esa vida no sea perfecta, aunque tú alma y tu mente, no consigan ponerse de acuerdo con este terco cuerpo que se quedó atrás, aunque todo eso suceda, podrán más las ganas de seguir con la incansable lucha, plena de inflexibles propósitos.
Y decides al fin que todo ese dolor interno está dormido, puede que incluso extinguido. Guardado seguro, bajo un centenar de llaves de cristal y aunque sabes que esos frágiles cerrojos pueden romperse en cualquier momento, el desafío  no te asusta. A estas alturas, apuestas fuerte. Vas tras el futuro sin que el pasado te oprima, sabiendo que tienes mucho que ganar… Y poco ya que perder.Pide un deseo Me dicesEsta vez lo tengo claro… Ser capaz de continuar sin volver la vista atrás, sin que las heridas del corazón ganen la batalla, porque ciertamente, el ayer ya no existe.
©Samarcanda Cuentos-Ángeles.

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