lunes, 16 de noviembre de 2015

ERES ÚNICA

 <Somos especiales... en aquello que nos gusta, o hacemos con cariño y dedicación. Seguro que todos tenemos un “Don” para sobresalir en alguna faceta o habilidad. >>


ERES ÚNICA

Que mi nombre es hermoso, nunca lo he dudado, otra cosa diferente era mi cara…

–¿Qué más se puede pedir, querida? Un bello nombre para una preciosa princesa. –Él siempre me sonreía con todo su amor, mientras acariciaba mi carita.

Bajé  la cabeza y entre dientes, mascullé:

–¡Eres mi abuelo! A ti siempre te pareceré la más bonita la más lista  y la mejor de todas. Joo! eso no me vale.

Era yo entonces una niña de apenas once años enfadada con el mundo y conmigo misma. A esa edad puede parecer que pocas cosas te afectan, pero tenía una pena, –bueno, unas cuantas– mis trenzas color panocha, mis infinitas pecas y esa delgadez que la naturaleza me había regalado, pero sobre todo mi baja estatura, que me tenía muy preocupada. No, definitivamente no estaba contenta. Mi madre siempre me decía que le diera tiempo al tiempo, pero mi desasosiego no cesaba, me miraba al espejo y seguía sin encontrar en aquel rostro un detalle que me recordara a Sandy, la reina de la clase. Rubia y esbelta   –un poco engreída, eso sí– pero traía a los chavales de cabeza, a los de nuestra clase y a los más mayorcitos, también. Estaba claro que yo siempre sería invisible para ellos y seguía convencida que no destacaba por nada. Cuando le hacía participe a mi madre de mi congoja, esta siempre me espetaba la consabida palabrita: Paciencia. Entonces no entendía… Aquella tarde me sorprendió mamá subida en sus sandalias de charol negro de veinte centímetros, a punto de precipitarme contra el suelo, intentando, por supuesto, conseguir la altura ansiada.

Te vas a hacer daño Dunia –me sonrió– ese no es el camino, cariño. Y es que por mucho que el gallo se calce unos zancos, no se convertirá en rosado flamenco… Y sabes querida, puede que ni siquiera sea  necesario. Ven, te voy a contar una bonita historia y así lo entenderás.

Sacó entonces del cajón un viejo libro de cuentos y se interesó por uno en concreto. “Intentaré ser Freesia” de Jorge Bucay. Al finalizar su lectura –añadió:

-No hay posibilidad de ser quien no somos, si luchas contra eso nunca serás feliz.  Lo maravilloso de la vida es ser tú, alguien único y especial. 
El tiempo dio la razón a mama, aunque eso no lo supe en ese momento… si no mucho después. Y no solo me convertí en la hermosa princesa que tanto presagiaban mi abuelo y mi madre, sino que hoy me encuentro aquí leyendo aquel mismo libro a mi hija Wendolin que dramatiza con su joven desdicha. Mínima ahora para mi… Enorme para ella.

 ©Samarcanda Cuentos.-Ángeles.

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martes, 10 de noviembre de 2015

Punto y Seguido

"Nuestro día a día, nuestro deambular que no se detiene. Somos camino que sin miedo avanza hacía el mañana. Con ilusión y con esperanza, será más fácil llegar al destino."
Samarcanda
Imagen: Hardibudi

Punto y Seguido

Frente a mí el horizonte,
por el que espero y desespero,
largo camino se intuye.

Pan tierno, recién hecho,
con aroma a nueva vida,
que se brinda ante el presagio,
de otras nuevas emociones.

Como una abierta ventana,
abrazo ese intacto día,
punto y seguido de mi ayer,
impaciente la jornada,
cuando un paso va tras otro,
a darle la bienvenida.

Luz que prende dadivosa
una ruta visualizo,
sin querer ya me encandila,
me aferro a esa ilusión…
La necesito.

Mis  pies desnudos,  ligeros,
me incitan a seguir camino
que me trasporta sin miedo,
al futuro que persigo.

 ©Samarcanda Cuentos.-Ángeles.

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