lunes, 30 de marzo de 2015

Un Nuevo Cielo

Nuevas esperanzas, nuevos cielos dan la mano al futuro. El amor siempre es un objetivo y si lo encuentras...Mejor no lo dejes escapar nunca.
Samarcanda.
Imagen: Chiara Fersini

UN NUEVO CIELO

El diario de mi vida se ha borrado
colmando tú  sus vacíos,
añadiendo los únicos renglones
que de verdad pesan y cuentan.
 Ya no existen sinrazones,
ni mi sal de corazones,
tú, mi alegría acrecientas.

Ni un millón de lunas alcanzan
cansancio, hastío, ni pena
que me obligue a las ausencias.
Ya no habrá miedos que  frenen,
ni renuncias que condenen.
No más infiernos desgranados,
ni cielos enladrillados.

Con los muros que derribo
construiré nuestro futuro.
El que en mis sueños describo,
el que fue mi dulce espera
desde ahora me abandera.
Tú eres ya mi nuevo cielo
y mi sol de caramelo.

©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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miércoles, 25 de marzo de 2015

Entre la Apatía y la Desgana

 “Los hay que nunca serán capaces de ir más allá de su indolente mediocridad.” Un microrelato muy mini. Y es que a veces no son necesarias más palabras… 
Samarcanda

Imagen: Mirella Santana

ENTRE LA APATÍA Y LA DESGANA

Toda la vida de Albertina había sido un impasse, siempre aguardando que llegara ese instante adecuado, justo y oportuno para decidirse, para lanzarse tras su sueño. Demasiado tiempo perdido, nunca fue su momento. 
Cuando supo que le quedaban apenas unos meses de vida, su mejor amigo le preguntó:

-¿Hay algo que desees con muchas fuerzas y no quieras dejar de hacer?

Tras un prudente silencio, Albertina respondió con cautela-. Bien, lo pensaré con calma ¡Las prisas no son buenas!...Y su vida se consumió.


©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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lunes, 23 de marzo de 2015

Fortaleza en el Alma

No digo que no haya hombres valerosos, pero  las mujeres lo somos de un modo innato, porque siempre nos lo han puesto más dificil, porque nos crecemos en las adversidades. Somos guerreras invencibles.
Samarcanda.



FORTALEZA EN EL ALMA


Mujer que planta cara, 
si es preciso doy la vida,
no soporto injusticias, 
me sobran prepotencias.

En la lucha me encontraréis,
ante el temor no me rindo,
ni cedo, ni bajo la cabeza.
La bravura y el arrojo,
cualidades que me escudan.

De fragilidad aparente
así la fuerza es invisible
pero contundente siempre.

Mujer de altura, 
que no está reñida 
la valentía y el coraje
con la pequeña estatura.

Y aunque fiera guerrera 
en batallas cotidianas,
las lágrimas acuden raudas, 
ante los ínfimos gestos
de un cariño verdadero.

Única arma que me vence, 
único desafío al que respondo.



©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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miércoles, 18 de marzo de 2015

Desiertos en el cielo

CARTAS AL CORAZÓN
Indecisiones que turban a cada paso nuestras vidas, con malignas intenciones de someternos a las dudas por siempre. No lo permitas...
Samarcanda


DESIERTOS EN EL CIELO

Siento ahora AMIGO, que solo hay senderos oscuros en este cielo, desiertos en el aire que no me conducen a parte alguna. Aquí en lo alto de mi nube, la que únicamente existe en mi turbada mente, veré pasar esta noche eterna en la que mi destino deberé decidir. 
No es fácil, sin embargo el engaño no me servirá esta vez más que para flagelar un espíritu abatido como el mío, que no aspira ya a nada. Necesito mecerme en los recuerdos, acunarme como aquella dulce niña que aspiraba alcanzar el cielo con los dedos, sentir el desvarío eterno de mis dudas. Ese cielo de reflejos cristalinos, tan irreal como sueños infinitos me perturba, me aleja de la realidad cotidiana. Los sueños parecen no llegar nunca, pero la espera nunca muere. Anhelar que en uno de esos ascensos el sueño deje de ser quimera absurda. 
Quiero olvidar la letanía perpetua que entre gritos ahogados me confirma que apenas me reconozco. La vida sigue intentando doblegarme y ha estado a un tris de conseguirlo. Pero no me dejaré vencer -sigo diciendo. 
Creer en mí sigue siendo la premisa, poder finalmente alzar el vuelo y elegir paisaje. Que este trapecio de sogas blancas se diluya en el aire y me permita caer con suavidad en tierra firme, ante ese camino certero y sin fisuras, el que ansío y persigo. 
Ha llegado por fin el momento de rasgar esa puerta que parecía sellada, como mis labios y comenzar de nuevo. El futuro me aguarda y esta vez, yo voy tras él confiada.


©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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miércoles, 11 de marzo de 2015

Caricias Añoradas

Esa dulce abuela que te acuna entre sus brazos, ese sueño de cuidados y mimos  imposible de olvidar. Esa tibieza...Pero ¿Y si solo fue un anhelo ?
Samarcanda.


CARICIAS AÑORADAS
Preciosos ojos rasgados
colmados de tierno fulgor,
de cabellos plateados,
enroscados con amor.

Serán tus manos jazmín,
las que acarician mi alma,
por siempre flor de carmín,
Rosa sin espina en calma.

Voz cantarina, suave nana,
que arrulla mi frágil sueño, 
cualquier duda vuelves vana
si de tu sabia me adueño.

Tu presencia me serena, 
y tu historia me embelesa.
Y sin embargo he de deciros...
Nada es cierto, es una pena.

Amor infinito extinguido,
 vivo recuerdo que nunca serás,
un muerto deseo ya olvido,
tampoco el abuelo fue real
Ni los tres cual cálido abrazo
nos fundiremos jamás.

Tú, aquella mi tierna abuela
la que mi alma siempre anhela,
más nunca tuve de veras, 

la sonrisa se me hiela
con esta triste verdad.



©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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lunes, 2 de marzo de 2015

No puedo más!!

En las relaciones personales y amorosas,  muchas veces intervienen más de esas dos personas que en principio la forman. Y precisamente esas OTRAS, a menudo son también piezas clave y a tener muy en cuenta...
Samarcanda

!NO PUEDO MÁS!!

Samu miraba de reojo a la parejita, que parecía disfrutar con efusivo entusiasmo del momento. Sabía que se había vuelto curioso, aunque nunca antes lo había sido.

En otra época, semejantes muestras de cariño también fueron frecuentes, pero de repente se tornaron en violenta discusión, continuas e imprevisibles. Tan insostenibles que dieron lugar a la distancia. Ahora todo era diferente, ella miraba a Javier con ternura y Samu percibía como de sus ojos prendían lucecitas. Por una parte le agradaba que los gritos hubieran cesado, que las risas y los abrazos se sucedieran, sin embargo, algo dentro le advertía de un peligro inminente. Y algo, aun más adentro le decía que no serían amigos. Que él y Javier, compartían una enorme afición por la misma mujer y que eso podía ser insalvable.



No había duda, Katy tenía unos dulces ojos que ya no lloraban, que ya no reflejaban miedo, ni rencor y era obra del tal Javier. Había conseguido que la eterna sonrisa de ella volviera de nuevo, llenando toda la casa como en otro tiempo. Siguió observando distraído, mientras la pareja obviaba su presencia y él fingía estar muy entretenido con otras cosas. Pero su cabeza y sus pensamientos seguían sentados en la misma mesa de café donde ambos reían y se dedicaban caricias.

No, definitivamente no iban a ser amigos. Sintió que una rabia le arañaba por dentro y que no podía hacer nada al respecto, aunque Samu aun no le ponía nombre, eran celos. Unos celos que iban aumentando por momentos, hasta convertirse en enormes cuando Javier se empeñó en aferrarse al cuello de ella. Antes, todas esas caricias eran suyas. No pudo más. De repente, se levantó de un salto y espetó:
-A ver, mami ¿Este señor se va a quedar para siempre?

©Samarcanda Cuentos-Ángeles.
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