miércoles, 22 de abril de 2015

Anabella

"Este micro aunque breve, cruza momentos que formaron parte de mi adolescencia. Una fue la lectura de Amiel de Gregorio Marañon, libro dedicado al estudio de la timidez y cuyo protagonista era Henri-Frederic Amiel, filosofo y escritor suizo. La otra mi afición a leer las rimas de Becquer. A través de estos dos temas tan diversos en esencia, he querido construir el mensaje. Una pequeña historia sobre los disfraces que a veces nos inventamos."

ANABELLA (Microcuento)

Llevaba tiempo observándola, caminaba con la vista clavada en el infinito, arrogante y orgullosa. No te miraba, no te hablaba, no se inmutaba. Parecía la viva imagen de la doncella que afligió a Becquer en su rima XXXIX. Anabella se llamaba, lo llevaba bordado siempre en cada unas sus delicadas camisas. Yo la contemplaba embelesado cuando pasaba altiva por mi lado. Un día levantó la vista y sus profundos ojos castaños se cruzaron con los míos. Apenas un segundo. Estos sin duda, decían algo muy diferente…
Amiel siempre fue una lectura inquietante que acompañó mi turbadora adolescencia. Me pregunté entonces si no padecería la bella muchacha idéntico calvario que el tímido Henri- Frederic.


©  Samarcanda Cuentos- Ángeles.
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