domingo, 3 de mayo de 2015

Cuento de Esperanza

"La confianza es una senda esquiva y muchas veces zigzagueante, pero si eres capaz de serle fiel y continuar en el camino sin desistir, puede que llegues a ese destino de nombre Esperanza."
Samarcanda.


CUENTO DE ESPERANZA
Era una nueva huida de sí mismo, una de tantas que siempre le permitía por un tiempo sentirse libre. -lo más libre que podía en sus circunstancias- Aun así la reconocía como una fuga a ninguna parte, un camino sin destino. No recuerda nada de sus padres y desea olvidar cuantos han intentado serlo durante sus doce años de existencia.
Y de nuevo está allí…en el parque al que siempre le arrastran los pies cuando se siente espoleado en las casas de acogida. No, nunca hubo maltrato, pero cuando percibe ese infinito vacío, ese frágil espacio que intenta atraparle…no puede reprimirse. Se adueña de él la rabia y el deseo de no ceder a un mundo que nunca le abriga. Que jamás le consuela. Entonces vuelve a su banco preferido y mira distraído al suelo en un vano intento por traspasarlo. Por cruzar al otro lado de su nada…
- Sé que te gusta venir aquí, al banco Esperanza. Bueno, es mi banco, por eso lleva mi nombre. -Una dulce voz susurra a su espalda.
Toby levanta la cabeza y pasa las yemas de sus dedos por tan especial palabra “ESPERANZA”, el nombre grabado en la madera fue lo que le atrajo la primera vez y allí regresa siempre como si un imán le poseyera.
-¿Me buscabas? -Pregunta la mujer al fin.
El chico sonríe y comienzan a hablar como si se conocieran de antes. Sus respectivas historias son una sola. Él le cuenta como siempre buscó una señal inconfundible que le hiciera sentirse en casa. Y ella, “La bella” como la acaba de bautizar el muchacho,  recuerda el enorme sufrir que la escolta desde la perdida de su hijo. Los dos se toman de la mano y sienten esa corriente invisible que les une. Sonríen. Toby piensa que por primera vez alguien le necesita tanto como él. Necesidad mezclada de cariño y comprensión que reconocen al instante. Tras esa enorme conmoción el presente de ambos se vuelve sereno, el futuro se abre, al tiempo que un fugaz viento parece arrastrar el polvo de tanta desdicha vivida.


©Samarcanda Cuentos-Ángeles.

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