lunes, 22 de diciembre de 2014

Viaje A La Felicidad

"Los pequeños detalles son los que construyen y mantienen un gran amor, por mucho que a
menudo la vida se obstine en ponernos trabas. Podrá durar eternamente si se mima y 
cultiva con intensidad."
Samarcanda.

VIAJE A LA FELICIDAD
Entre las miles de luces que iluminaban la noche, allí en el fondo, sobresalía majestuosa la silueta inconfundible de la Torre Eiffel. 
-¿Cuántos recuerdo verdad, Irene? Acertó a decir Fermín en un susurro.
Nunca habían faltado a esa cita ineludible, allí se conocieron y hasta allí viajaban para celebrar cada uno de sus aniversarios. Ni siquiera el año que nació Celia o Hugo renunciaron a volver a esa misma habitación de hotel con sus paredes color caramelo y sus muebles decapados en blanco roto. Veinte años después seguía en el mismo estado. En cada ocasión urdían sus pequeños planes por separado para darse el uno al otro la sorpresa inesperada que hiciera de cada encuentro algo único. Y del mismo modo, en cuanto retornaban a sus rutinas diarias empezaban a organizar el próximo viaje con la misma agitación. París era el símbolo mismo de su eterna felicidad, que ambos fomentaban con un entusiasmo continuo. 
Un año más, allí estaban de nuevo, removiendo emociones y recuerdos, quizá más que nunca era un aniversario diferente, más de lo que hubieran deseado ambos. El destino había dejado a un lado sus planes para elegir él mismo el escenario. Llovía, Fermín miró a través del cristal húmedo, sin saber exactamente si era solo por el rezumar de las lánguidas gotas de aquel gélido enero o por su propio dolor.
-Mi última visita a Paris, querida. -dijo al fin mientras se aferraba con rabia a la soledad del retrato de Irene.
   ©Samarcanda Cuentos-Ángeles.

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