martes, 10 de septiembre de 2013

AMIGAS O ENEMIGAS

PECADOS CAPITALES (Tema: La Envidia)

“La envidia no deja de ser una declaración de inferioridad.” (Napoleón)


AMIGAS O ENEMIGAS

Hacía tiempo que eran amigas, habían crecido juntas compartiendo aficiones, viajes, proyectos…Todo. Inseparables durante años -los primeros de sus vidas- a menudo recordaban aventuras en las que habían participado codo con codo y sentían que siempre merecieron la pena. Sus familias alentaban esa amistad, sus propias madres habían sido igualmente inseparables en la infancia y el cariño había perdurado en el tiempo. A Sole y Mónica les encantaba decir que eran hermanas, sus cabellos dorados o sus ojos claros ayudaban a esas fantasías que disfrutaban y les convertían aun más en cómplices de su felicidad y sus cuitas infantiles. El tiempo fue testigo de cómo su afecto se hacía cada vez más fuerte, cualquiera de ellas hubiera jurado y perjurado que nada las podría separar, sin embargo hay ocasiones en las que otras fuerzas más allá de la amistad pueden conseguir inesperados desencuentros.
Siempre les unió el deporte. A los quince años empezaron a hacerlo de un modo más profesional aunque su suerte y aptitudes no fueron parejas entonces, una de ellas empezó a despuntar visiblemente. Sole fue un descubrimiento en atletismo, las competiciones de fondo no se le resistían en absoluto, por mucho que Mónica tenía una mejor capacidad en las distancias cortas. Entrenaban juntas y aunque en principio todo fue apoyo mutuo, pronto las buenas marcas de Sole, empezaron a minar esa amistad incorruptible que ambas habían mantenido durante años, convirtiéndolas en contrincantes acérrimas en las competiciones donde coincidían. Para Sole, siempre fue una sana rivalidad, en la que sólo estuvo presente ese mínimo orgullo por ganar que le servía como acicate para mejorar sus marcas. Sin embargo Mónica cada vez más se lo tomaba como un desafío, casi un agravio y la distancia entre ambas fue haciéndose más palpable.
Una muralla invisible las iba colocando por caminos dispares y aunque Sole siguió haciendo esfuerzos por limar esas asperezas aparentes, la actitud de Mónica, por el contrario, ofrecía una resistencia más que evidente. Ese sentimiento se fue acrecentando a medida que los laureles se acumulaban en las estanterías de Sole, sus hazañas y valores no le eran ajenos a Mónica y sin poder evitarlo la creciente envidia que iba sintiendo por su antigua amiga, no le permitía ya ni el saludo, mucho menos las palabras de elogio o animo, que hasta entonces siempre habían estado presentes
Hacía tiempo ya que no coincidían en una competición, pero esta era importante para ambas y un reto personal para Mónica, por lo que no dudo en participar aun a sabiendas que podía encontrarse con Sole en la pugna por la carrera. Así sucedió.,,,Fragmento (SIGUE)

                                                                 © Samarcanda - Ángeles.
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