lunes, 22 de julio de 2013

Amarga Espera

No hay mucho que decir cuando el desencanto y la mentira se ha hecho fuerte en una relación.
AMARGA ESPERA (Microcuento)
Las horas pasaban con lentitud perversa, el sueño no era su aliado. Por fin llegó apestando a perfume y traición, no se atrevió a pronunciar su nombre, solo pasó la mano por su cuerpo inmóvil y lo sintió tenso bajo la sabana. María se mantuvo en idéntico estado inerte cuando él rozó su frente con un beso infiel  y como cada noche también, con ese gesto dejó caer todo el peso de la culpabilidad en su piel hasta quemarla.

© Samarcanda-Ángeles.

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