lunes, 22 de septiembre de 2014

Miedo al Miedo

“Hay sucesos que acontecen en tu vida y el tiempo apenas consigue diluir un ápice las sensaciones que te recorrieron entonces. Sin variar sentimientos…Ni siquiera ese sudor helado que sigue bajando por tu frente.” 
                                                                            Samarcanda.

                                                          MIEDO AL MIEDO (Microcuento)
Empecé a caminar deprisa, la debilidad se había apoderado de mí, no era algo inusual, desde hacía tiempo la desconfianza y la incertidumbre eran amigos inseparables, por mucho que su compañía fuera ingrata.
Apresuré de nuevo el paso, las piernas flaquearon, mientras que el corazón se aceleraba más aun. Estaba ahí mismo, a mi espalda y yo no podía hacer nada por evitarlo. Sentí nítido su aliento, su voz profunda. Su presencia clara y contundente, como tantas veces. Me di la vuelta, no había nadie y sin embargo, era tan cierto que estaba junto a mí…MIEDO me dijeron que se llamaba. Quizá nunca se fuera -me aseguraron-.

Un joven siniestro, una cara desencajada a ras de la mía. Cerré los ojos y sin querer volví a aquel día, a aquel instante. El filo de la navaja seguía en mi garganta, igual que aquella mañana de invierno en que el miedo fue testigo del momento y decidió quedarse para siempre. 

                                                           © Samarcanda Cuentos - Ángeles.
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lunes, 8 de septiembre de 2014

EL EDIFICIO MÁDELON

En ocasiones nada es lo que parece...
EL EDIFICIO MÁDELON (Microcuento)

Había subido aquellas mismas escaleras centenares de veces. En este inmueble nunca se llegó a instalar un ascensor, a pesar de tener cinco alturas ninguno de los vecinos estaba dispuesto a invertir el capital que costaría. Se trataba de un edifico antiguo ¿Para qué semejante derroche? La primera planta eran oficinas y en las cuatro siguientes sólo había dos inquilinos por rellano. Steven, al igual que el resto de vecinos, sabía que en el tercero segunda no vivía nadie, sin embargo aquella noche se escucharon ruidos extraños. Dudo al principio, pero ante la insistencia decidió llamar a la policía. Cuando estos subieron todo estaba en orden, sin ninguna evidencia de que allí pasará nada especial. El apartamento había estado deshabitado siempre -al menos es lo que Steven recordaba-. Sólo polvo en los rincones y como únicos  residentes,  las termitas de una vieja cómoda. 
-Señor, debía estar medio dormido.- Le sugirió un agente. 

Steven sabía perfectamente lo que había escuchado, pero no replicó.
Aquella misma noche volvieron a alertarle unos pasos en el piso de arriba. Decidió que era absurdo insistir en pedir auxilio. Estaba claro que no le creían. Salió al pasillo, miró el caracol que formaba la escalera hasta su misma puerta y de repente se dio cuenta de un detalle en el que nunca antes había reparado. Bajó al primer piso, y si, efectivamente los doce peldaños habituales. Los había contado muchas veces. Subió al tercero, era la primera vez que lo hacía. Empezó a contar peldaños 7, 12, 19 y 24… Algo no encajaba…



                                                           © Samarcanda Cuentos - Ángeles.
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

SOLO UN RECUERDO

 "Sólo tu podrás decidir si aquello que te hizo daño un día esta olvidado y sepultado, en el fondo de tus recuerdos. Allá donde el desasosiego no alcanza". 
                  Samarcanda.

SOLO UN RECUERDO

Ahora que el tiempo ha pasado,
que los ingratos recuerdos,
son sólo eso, recuerdos.
Minúscula esencia de todo un universo,
aroma de un tiempo trasnochado y efímero,
que fue todo, y ya apenas vale nada.
Me pregunto…
¿Podré volver a sentir que el corazón late?
¿Que el alma regresa de su materia de piedra?

Dependerá de ti –me aseguran-
Sólo si en verdad ha culminado
un olvido indoloro y efectivo,
Sólo si se ha convertido,
en ínfima presencia
de aquello que fue un día.
Solo si es innegable y certero
que ya no queda nada.

El engaño correrá de tu cuenta
 -y lo sabes-
Pues sólo tú tienes la respuesta.

                                                           © Samarcanda Cuentos - Ángeles.
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