sábado, 1 de marzo de 2014

JOAO

Puede parecer mentira que encontrándonos en pleno siglo XXI, conocido como el siglo del avance y la tecnología,  todavía existan tantos puntos oscuros  en este mundo nuestro, lugares en los que un niño no tiene un hogar digno donde vivir, donde un niño no tiene idéntica oportunidad que el resto de los infantes de esos otros mundos que llamamos desarrollados, esos en los que no sólo se derrocha a manos llenas comida, Si no también medios y caprichos inútiles, que a menudo no sirven para nada. Lo peor de todo es que no valen  ni siquiera para convertirse en mejores hombres…
-Samarcanda-
JOAO (Cuento corto)
La ciudad despertaba ante él como cada mañana. El ritual era el mismo de siempre y no se puede decir que no estuviera acostumbrado, en realidad ya casi  no recordaba cuando  alguna vez fue diferente. Abría los ojos tras los cartones que cobijaban sus húmedas espaldas en invierno, y le resguardaban de ese sol impertinente que le despertaba en verano. Cartones húmedos que se mezclaban con las inclemencias del tiempo y sus propias lágrimas. Aunque ciertamente esas lágrimas fueron compañeras asiduas al principio de su peregrinaje, ya sólo formaban parte de ese infausto existir en contadas ocasiones, y siempre, más por rabia que por desconsuelo.
Joao miró a su alrededor con indolencia, sin saber exactamente donde se encontraba, hacía tiempo que se había hecho un hueco en la inmensa ciudad de Rio, adueñándose de su terreno con decisión, aun conociendo cuanto podía ser de indómita esta ciudad. La noche no había sido diferente a las otras y sin embargo, se encontraba extraño, como si aquel lugar no fuera el suyo, como si algo hubiera cambiado en su paisaje. Un “come, come” le advertía como una señal, que todavía no se atrevía a reconocer.
Intento desperezarse sin moverse demasiado para evitar que aquellos cartones traidores se deslizaran  y dejaran al descubierto el exceso de huesos que acompañaba su cuerpo. Sus pies a copio de encogerlos a diario, parecían más las garras de cualquier alimaña  que  los de un niño. Sus ropas, harapos irreconocibles que sólo cubrían parte de su anatomía, su aspecto  desaliñado y sucio tampoco ofrecía demasiada confianza a sus intenciones.

Aun así era capaz de seguir sonriendo, de enseñar sus pocos dientes al mundo, orgulloso de poder vivir un día más, sin ni siquiera importarle el hecho de que no tuviera  nada que llevarse a la boca, en realidad nunca se había parado a pensarlo, debía ser  porque  no le preocupaba,  porque  -a sus 12 años-  esa circunstancia todavía no se había dado nunca...(SIGUE)

 © Samarcanda -Ángeles.
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Fragmento
del libro de relatos cortos:
"A través del Caleidoscopio"

MAS DE 40.000 NIÑOS Y ADOLESCENTES DESAPARECEN ANUALMENTE EN BRASIL

De acuerdo con datos del Ministerio de Justicia, en Brasil, ocurren aproximadamente 40.000 casos de desaparición todos los años y entre el 10% y el 15% de la
s víctimas permanecen por largos períodos desaparecidas o nunca más son encontradas.