martes, 7 de febrero de 2012

Renunciar a un sueño...Es un poco morir


<<Esta pequeña historia fue realmente un sueño que tuve y más o menos tal como lo recuerdo, a menudo digo que los sueños guardan un significado con el momento que vives e intento indagar que los ha motivado, no quiero decir que en todas las circunstancias esto funcione del mismo modo, pero en la mayoría de ocasiones es así y hay que respetarlo.
Quiero pensar que este es el caso y este sueño mío me estaba implorando retomar hábitos que había dejado abandonados por miedo a no poder realizarlos como lo hacía antes –bien o mal- eso es lo de menos.>>

RENUNCIAR A UN SUEÑO ES UN POCO MORIR…

<Ayer tuve un sueño increíblemente bello…Soñé que volvía a pintar, que mis manos habían recuperado el esplendor de antaño y me seguían igual que en tiempos ya lejanos cuando volaban solas detrás de los colores de mi paleta. Me vi delante de un gran lienzo dibujando y pintando con trazos ágiles y bien perfilados, creando ese otro universo que solía envolverme y que me hacía sentir tan libre. El mismo que hace ya cinco años abandone.
No entendí porque en mi sueño se me veía tan feliz…puede que olvidara que no era yo -que sólo era eso- un sueño…>

                                * * * * * * * * * * * *
No sé de donde salió aquel joven, hubiera jurado que en esa sala no había nadie. Me encontraba tan apartada y alejada de la zona de paso del edificio, que estaba segura que ningún otro ser se perdería por aquellos obscuros corredores.
Pero aquel atractivo joven estaba allí sin atreverse a pestañear siquiera, mudo por completo, admirando mi trabajo. No advertí su presencia hasta un tiempo después y de repente me volví como si alguien hubiera tocado mi espalda con suavidad, como en una caricia. En realidad él no se había movido ni un milímetro, permanecía en silencio, quieto, absorto y observaba con verdadera devoción a una distancia prudencial…-
Oh!!…Disculpe no pretendía distraerla, menos aun molestarla.-Se excusó con cierta timidez.
-No pasa nada, todo está bien. –Me apresuré a decir un poco por obligación.
Realmente si me incomodaba su presencia, por una parte no me gustaba que me observaran mientras trabajaba, por otra, me confundía aquel súbito interés hacia mi obra que a mí se me antojaba excesivo, la verdad.
Nunca había pasado de hacer pequeños encargos sin demasiado éxito, tampoco de gran relevancia, pero cuando tu trabajo se convierte en tu pasión esos detalles carecen de importancia. En todo caso, me pagaban por hacer lo que realmente me gustaba.
!Que más podía pedir! Esa arrogancia de sentirse reconocida y admirada que imaginaba en mis comienzos hacía tiempo que había pasado a un segundo plano.
De repente, sin previo aviso el joven, me saco de mis cavilaciones mientras me ofrecía su mano…(SIGUE)
 © Samarcanda -Ángeles.
Fragmento
 del libro de relatos cortos:
Safe Creative #1208080659685
"A través del Caleidoscopio"